Introducción

Prefacio y prólogo

Alejandro Simón

CEO del Grupo Sancor Seguros

Maria Eugenia Di Paola

Coordinadora de Programa PNUD Argentina

Introducción

Prólogo

De la esperanza a la resiliencia (y del por qué la adaptación debe ser para todos)

En el prólogo del anterior libro Hacia un futuro sostenible intentamos ins taurar un sentido de urgencia, partiendo de la condición impostergable y universal de actuar para combatir los efectos del cambio climático. In sistimos en que absolutamente nadie podía ignorar ese llamado. En sus páginas se habló del cómo y el porqué del cambio climático, de sus ries gos y de algunas estrategias para mitigarlo, es decir, abordar las causas. En esta oportunidad queremos dar un paso más y hablar de la adapta ción (atender a las consecuencias) a este fenómeno que no es para nada natural, sino claramente antropogénico.

Ya en 2015 la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cam bio Climático manifestaba la necesidad de “...aumentar la capacidad de adaptación, fortalecer la resiliencia y reducir la vulnerabilidad al cam bio climático con miras a contribuir al desarrollo sostenible y lograr una respuesta de adaptación adecuada...”. Pero también en ello nos toma mos nuestro tiempo para empezar a elaborar estrategias de adaptación, como sumidos en una esperanza de que lo que hagamos para mitigarlo será suficiente, o confiados en alguna improbable adaptación natural. Y si bien a estas alturas todavía hay quienes esperan que una adapta ción espontánea sea suficiente, otros consideramos que el dejarnos es tar puede tener un costo demasiado alto, y sabemos que no estamos hablando sólo en términos económicos. ¿La confianza de que la natu raleza hará lo suyo es suficiente? Y si así lo fuera, ¿nos abraza a todos en las mismas condiciones?; ¿nos vamos a arriesgar a que muchos queden desamparados?

Hoy está claro que el cambio climático nos afecta a todos, pero no nos alcanza a todos por igual; hay demasiadas vulnerabilidades ante un 8 fenómeno con consecuencias devastadoras como las que ya estamos viendo. ¿Dejaríamos, entonces, que decida la ley del más fuerte? La ma yoría de nosotros no estamos dispuestos a permitirlo. Y no sólo porque el cambio climático es nuestra responsabilidad (o al menos de gran par te de la humanidad), sino también porque el desarrollo que consegui mos como especie, a pesar de estas consecuencias negativas, también nos proporciona los recursos e instrumentos para que la adaptación sea más equitativa y menos dolorosa.

Hablamos de responsabilidades y vulnerabilidades. A través de los capítulos de este libro veremos por qué las balanzas de ambas tienen distintos pesos en relación al avance del cambio climático y a las capacidades de adaptación.

Esta publicación presenta una visión holística de la temática que le da nombre, ya que en cada uno de sus capítulos aborda distintas dimensiones en torno a la adaptación: las razones de las vulnerabilidades (econó micas, territoriales, de género); las responsabilidades (geopolíticas, sec toriales); la necesidad de coordinación (pública o multilateral; nacional o local); las fuentes y falta de financiamiento.

Asimismo, comenta los avances en los procesos de planificación para la reducción de las vulnerabilidades y la capacidad económica de adapta ción, e insiste en que estos procesos sean democráticos, participativos, inclusivos y transparentes. Por último, también veremos que, pese a los progresos en la elaboración de planes nacionales y locales, aún es muy amplia la brecha entre lo planificado y las capacidades reales de imple mentación de las acciones y el financiamiento para alcanzar un adecua do nivel de adaptación.

Con todo, es claro que para alcanzar el nivel de ambición necesario para mitigar y adaptarnos todos al cambio climático, es preciso que, tanto para la planificación como para la implementación y el monitoreo de las estrategias, generemos sinergias entre los sectores y trabajemos coope rativamente.

Un ejemplo de ello es que, en Argentina, luego de la aprobación en 2022 del Segundo plan nacional de adaptación y mitigación al cambio climático (PNAyMCC), en octubre del mismo año tuvo lugar el lanza miento del Acuerdo para la Acción Climática, una plataforma públi coprivada para la resiliencia y la carbono neutralidad. En marzo de 2023 se presentó el plan de trabajo y unos meses después varias em presas firmamos la carta de compromiso con este acuerdo, que tiene como objetivo generar sinergias entre ambos sectores para el cumpli miento de las metas nacionales.

Y es que lejos de ser ajenas, las empresas estamos y debemos estar cada vez más involucradas, no sólo en los esfuerzos para la mitigación de los 9 efectos del cambio climático, sino también en la generación de mayor capacidad para la adaptación. Hace rato aprendimos la lección de que es inviable pensar en lo económico, ambiental y social por separado. Un eje implica y atraviesa a los demás. Y el cambio climático impacta en esferas cada vez más cercanas a la cotidianeidad de los mercados. En tonces, no es posible pensar en hacer buenos negocios sin considerar todos estos impactos.

Hoy estamos en un punto de inflexión en el que las empresas debemos ser creativas en la generación de valor, para atender no sólo las necesi dades de cada uno de nuestros negocios, sino también compromisos más amplios, y para ello es fundamental trabajar colaborativamente. En el sector asegurador, por ejemplo —que es desde donde les hablo—, los impactos del cambio climático y los costos/pérdidas de las catástro fes climáticas están siendo cada vez más frecuentes e intensos. Hasta el momento el foco ha estado puesto más en la mitigación que en la adaptación, probablemente por la dificultad inherente y por falta de un marco metodológico específico, como sí lo tiene la estimación y reduc ción de emisiones de gases de efecto invernadero. La desatención del problema podría tener consecuencias negativas para el sector, y generar una respuesta reactiva que lleve al aumento de las primas, o la limita ción de los sectores asegurables, afectando tanto al negocio como a los usuarios.

Por ello estamos en el punto justo para abordar el tratamiento de as pectos vinculados a la vulnerabilidad y adaptación al cambio climático como una oportunidad, dado que el mercado asegurador puede con tribuir desde la remediación (ofreciendo respuestas de aseguramiento innovadoras y resilientes), pero principalmente desde la prevención, para gestionar y disminuir los riesgos ambientales. El seguro es una he rramienta de adaptación clave, que debemos alentar.

Las entidades financieras en general tenemos un papel fundamental en la implantación de objetivos medioambientales, tanto de forma direc ta, a través de nuestras propias operaciones, como de forma indirecta, por medio de las relaciones con clientes, compañías participadas, socios comerciales y cadena de valor. Y es clave la vinculación con los Estados, que deben subsidiar programas de transferencia del riesgo climático como herramienta de adaptación para afrontar las pérdidas por el au mento en la intensidad/frecuencia de eventos climáticos de consecuen cia catastrófica.

En tal sentido, quiero mencionar dos ejemplos cercanos en el tiempo. Por un lado, con el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible fir mamos un acuerdo para crear un fondo de compensación ambiental conformado con el aporte trimestral del 0,5% de las primas emitidas de 10 pólizas del seguro de Caución Ambiental de Incidencia Colectiva, el cual se utilizará para dar respuesta a siniestros catastróficos que no se pue dan remediar. Por otro, también junto con otras colegas de la Asociación de Aseguradoras del Interior de la República Argentina (ADIRA), presen tamos un proyecto de ley al Gobierno Nacional para incorporar políticas y estrategias que permitan limitar los efectos adversos del cambio climá tico, mejorando así la adaptación del productor agropecuario.

Esto solo como muestra de que los sectores público y privado, partien do del diálogo y la cooperación, pueden tener un efecto fractal en la generación de resiliencia. Tenemos la responsabilidad de no quedarnos esperando una solución mágica, sino actuar poniendo las necesidades de las personas más vulnerables como punto de partida para tomar las decisiones que redundarán en una mejor adaptación para todos.

Prefacio

El pasado mes de septiembre de 2023 tuvo lugar la Asamblea General de Naciones Unidas en la Ciudad de Nueva York y en el marco de la Semana de Alto Nivel, se llevó a cabo la Cumbre sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS) de la Agenda 2030. En el cierre del evento, el Secreta rio General de Naciones Unidas, António Guterres, hizo un llamado de rescate del planeta, y expresó su preocupación dado que,de acuerdo al Informe de los Objetivos de Desarrollo Sostenible 20231 , sólo el 15% de las 140 metas acordadas van por buen camino, mientras que casi la mi tad están moderada o gravemente desviadas y alrededor del 30% no han registrado ningún avance o han caído por debajo de la línea de base de 2015. Indicó, asimismo, que, para revertir esta situación, es necesario reformar la arquitectura financiera global, generando inversiones reales en los países en desarrollo, con más de 500.000 millones de dólares por año destinados al desarrollo sostenible, incluyendo a bancos multilate rales de desarrollo y otros mecanismos necesarios.

En particular sobre el ODS 13 de Acción por el Clima, este reporte resalta que los actuales planes de acción climática elevados por los países son insuficientes para hacer frente a la crisis climática con eficacia. Estamos viviendo fenómenos meteorológicos extremos que son cada vez más frecuentes e intensos, con impactos en todas las regiones del planeta. Asimismo, las personas en situación de vulnerabilidad son las más afec tadas por los impactos del Cambio Climático. En particular en regiones como Latinoamérica, esta vulnerabilidad se encuentra exacerbada por la inequidad y la marginación, encontrándose una mayor afectación a los derechos de niños y niñas, personas que viven en situación de ex trema pobreza, personas con discapacidad, mujeres, migrantes, pueblos indígenas, comunidades que dependen, para su supervivencia, de los bienes y servicios ambientales. Por ello, las estrategias de adaptación en países del sur global deben diseñarse mediante enfoques centrados en la equidad, la inclusión y una orientación basada en los derechos. Aten to a ello, es sumamente importante identificar los riesgos de seguridad que implica el cambio climático, y los desafíos que conlleva abordarlos, con especial hincapié en las repercusiones que trae aparejadas para los grupos en situación de vulnerabilidad.

Por el lado de la mitigación, el último reporte del Grupo Interguberna mental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), enfatiza el reque rimiento de reducción en forma drástica y sostenida de las emisiones de gases de efecto invernadero en todos los sectores de la economía, dis minuyendo las mismas a la mitad para el año 2030 para poder alcanzar los objetivos del Acuerdo de París.

En materia de adaptación al cambio climático, el aumento sin prece dentes del nivel del mar significa una grave amenaza para cientos de millones de personas en todo el mundo. Alrededor de 900 millones de personas viven en zonas costeras, lo que equivale a 1 de cada 10 perso nas en el mundo, poniendo en particular peligro a los pequeños Estados insulares en desarrollo y las zonas urbanas bajas. Por su parte, aún se encuentra pendiente de cumplimiento la meta relativa a los objetivos globales de financiamiento, la cual proponía la movilización de100.000 millones de dólares anuales para la acción climática por parte de los paí ses desarrollados. Recientemente, en la última Conferencia de las Nacio nes Unidas sobre el Clima de 2022 (COP 27), se ha dado un paso en torno al apoyo financiero a los países más afectados por los efectos del cambio climático, al crearse el Fondo de Pérdidas y Daños2 . Sin embargo, los de safíos sobre este tema para el año 2024 giran en torno a la construcción de esquemas eficientes de suministro de fondos para países en desarro llo y el diseño de un nuevo objetivo global definanciamiento climático. En consonancia con esto, la próxima COP 28 en los Emiratos Árabes Unidos, a celebrarse del 30 de noviembre al 12 de diciembre de 2023, pondrá el acento en materia de financiamiento climático, vinculado es trechamente a la transición energética y a la adaptación. Se reconoce así que implementar estrategias financieras efectivas es clave para construir un mundo más equitativo y resiliente. Este tema conforma uno de los ejes temáticos de la próxima COP, junto a inclusión, tecnología e innova ción, y comunidades locales.

Frente a la era del antropoceno, con una triple crisis planetaria, referida tanto al cambio climático como a la contaminación y la pérdida de la biodiversidad, estamos en una situación alarmante, pero aún no llega mos al punto de no retorno y podemos ser agentes de cambio. En este sentido, toda crisis es una oportunidad para realizar cambios profundos, y esta no es la excepción, obligándonos a ir hacia nuevas formas de de sarrollo. Se requiere entonces abordar diversas líneas de acción, tanto en materia estadística, normativa, financiera, de gestión y participación multiactoral, una perspectiva de acción a nivel nacional y local, y un abordaje público-privado. En este sentido, las finanzas para el desarrollo sostenible resultan como una de las herramientas clave para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030, con foco en distintas áreas de inversión, como la transición energética, el transporte sostenible, la conservación de ecosistemas y sistemas naturales, y territorios resilientes y sosteni bles, entre otros.

Bajo este marco, este informe significa un gran aporte al fortalecimiento de las capacidades locales en torno a la adaptación al cambio climático, ya que nos acerca una mirada crítica sobre la relación de este tema con diferentes puntos clave, como la formulación de políticas y planes climá ticos en sus distintos niveles, los usos del suelo y la planificación urbana, las cuestiones de género y los desafíos en torno al financiamiento. Por último, hay que destacar la importancia de esta iniciativa desde el sector empresarial en el desarrollo de esta publicación teniendo en cuenta que el trabajo entre los distintos sectores de forma sinérgica nos permitirá aumentar la ambición de la acción climática, acelerar su implementa ción y alcanzara sí los objetivos globales.

Nos encontramos en un momento clave en la historia de la humani dad. Además de los problemas ambientales y el impacto que significó la pandemia sanitaria por el COVID-19, y la desigualdad, surgen graves conflictos geopolíticos que tienen efectos globales. Sin embargo, resul ta vital no desviar nuestros esfuerzos y seguir trabajando para alcanzar los objetivos de la Agenda 2030, reuniendo no sólo a los gobiernos en todos sus niveles, sino también al sector empresarial, a la sociedad civil en su conjunto, y en particular a las nuevas generaciones de jóvenes que exigen poder vivir en un mundo mejor.

1) https://unstats.un.org/sdgs/report/2023/The-Sustainable-Development-Goals-Report-2023_Spanish.pdf

2) https://unfccc.int/es/news/la-cop27-llega-a-un-acuerdo-decisivo-sobre-un-nuevo-fondo-de-perdidas-y-danos- para-los-paises

3) Las opiniones, designaciones y recomendaciones que se presentan en este documento no reflejan necesaria- mente la posición oficial del PNUD.